O lo que es lo mismo, de pronto uno duerme más de lo que debería pese a no poder cerrar el ojo… La mayoría sino es que todos los términos técnicos de los últimos años están en ingles, por mi parte he interrumpido el ejercicio de intentar traducirlos, finalmente la tecnología (como tantas otras cosas relacionadas con el idioma) son de donde se crean y tienen mucho mas sentido en su idioma original… Downtime: tiempo fuera de línea, lapso en el que los sistemas no funcionan, tiempo bajo… en esto de las traducciones tecnológicas cualquier otro experimento además de entender las cosas como son y como vienen, termina por ser una complicada e inexacta versión de la realidad. Estas otras versiones de la realidad llevadas a niveles más complejos encuentran sus formas y sus sabores en los intentos de mejorar o transformar el universo conocido, SecondLife es quizás el primer intento valido de esta búsqueda que se adentra en las fronteras de lo digital para traspasar y trascender, para extender nuestros dominios a otras realidades y convertirnos en entidades distintas de las que reconocemos como propias, pese a que estos entes finalmente son parte nuestra y las más de las veces sólo representan de manera más pura y amplificada nuestras características, nos sumergimos en los pixeles y de pronto descubrimos que todo es editable y todo parece poder ser controlado.


Lo que invariablemente comienza como otro experimento en la web, y una curiosa sesión de exploración a altas horas de la noche, termina por convertirse en una parte integral y complementaria de nuestra vida, SL te atrapa o no, te gusta o no, la reacción es completamente binaria, y este exceso de claridad también tiene su encanto, el asunto es que una vez que decides decir “si” hay poco que hacer y que pensar excepto aceptar el nuevo reto que implican tus incursiones en SL, tus negocios virtuales, tus casas en la playa o tus inversiones en bienes raíces, hay muy poco de binario en las decisiones que se toman a diario en una sesión de SL y es que como en la vida, las variables son muchas y los resultados casi impredecibles, pero es finalmente este grado de complejidad y variedad lo que nos atrapa a todos los que vivimos en ambos lados de la pantalla.

Estos últimos fines de semana pasados, se programo una serie de “upgrades” sobre el terreno de Reforma dentro de SL, este espacio al que le dedicamos cada vez mas tiempo, nosotros, sus habitantes y las marcas que han invertido en la plataforma, representa demasiadas cosas y aunque no es perfecto (tenemos nuestra versión de trafico y de contaminación) es definitivamente nuestro y cobra más valor conforme se suman los días y crece el apego de todos los que nos relacionamos de una forma u otra con el, resulta extraño reconocer de pronto que un lugar virtual ocupa espacio real en nuestras mentes, tiene forma y dirección, sabemos como llegar y como movernos dentro de el, sus calles y su distribución tienen sentido, sentimos apego por sus contenidos y finalmente lo reconocemos como propio; este par de días mientras no pudimos admirar al ángel y los “prims” que lo conforman no quedo más que admitir que quizás SL no es tan virtual como pensábamos o que la realidad tiene algo de virtual y en ese sentido la parte rescatable de cualquier cosa es el valor que decidimos darle; las líneas entre lo real y lo virtual son difíciles de dibujar y muy sencillas de cruzar, finalmente una de las tantas lecciones que nos brindan las experiencias virtuales es que las cosas sirven y valen por que decidimos que así sea, tienen sentido mientras reconocemos sus patrones y la experiencia se mantiene por que estamos aprendiendo a colonizar esta nueva frontera que significa vivir, literalmente, dentro de Internet, “estar en línea” parece que se re-define en ciclos más cortos de tiempo cada vez, y cada vez nos queda más y más claro que lo que importa no es que o cuanto entendemos de la virtualidad sino como experimentamos y vivimos nuestra “segunda vida” en la red.

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