Simtropia

En el futuro la gente pasará más tiempo on-line que desconectada, de acuerdo a la firma Gartner Research para el 2011 cuatro de cada cinco personas con acceso a Internet, participarán activamente en Second Life o una comunidad virtual similar.

Internet es aun un medio joven, pese a que su historia útil supera ya una década, existe mucha gente que no termina de confiar en Internet como un medio seguro y efectivo de comunicación, continuamente el tema central de los argumentos en contra giran alrededor de la capacidad instalada, el numero de conexiones, los usuarios y sus costumbres de uso, mucha gente aun no termina de adoptarlo o entenderlo, esta ahí y es necesario aceptar su existencia, su utilidad incluso, pero en cuestiones estadísticas irremediablemente pierde ante el radio, la televisión o los medios impresos, una de las grandes razones para que esto siga sucediendo tiene mas que ver con la costumbre y menos con la realidad, la costumbre de regresar a lo que entendemos como válido y la realidad de no admitir que nuestros patrones de conducta han cambiado ya casi por completo, este no es el mundo en el que vivíamos apenas hace unos cuantos lustros, nuestros juguetes y costumbres son completamente diferentes y la forma en que nos relacionamos con el mundo también.

Los presupuestos de publicidad que las marcas asignan a los medios tradicionales en comparación a los electrónicos superan por mucho la efectividad de los mensajes contratados, especialmente si consideramos que las “ofertas” y los “mensajes” no han evolucionado a la velocidad que el resto del mundo y los “usuarios” que lo poblan, Internet y cualquier cosa que se le parezca no alcanza ni siquiera el 3% del presupuesto total de una campaña publicitaria y en comparación a los resultados que produce es terriblemente desdeñada como medio alternativo, acusado de figuras inciertas y cuestiones borrosas similares a deportes peligrosos y desconocidos en absoluto relacionados con el ambito publicitario.

Con la llegada de nuevos medios similares al Internet como Second Life, estos mismos presupuestos inciertos y casi inexistentes deben ser compartidos y “mal gastados” en ejercicios que para muchos de los expertos no son nada más que curiosos experimentos sin sentido, dirección ni fondo. Ya que, de acuerdo con ellos, no tiene sentido que la gente comience a digitalizar su vida y pasar mas de 4 horas al día conectada en comunidades virtuales que comienzan a poblar verdaderamente un mundo alterno, tampoco tiene sentido que las reglas de la tecnología, la estadística y la probabilidad de pronto necesiten ser replanteadas mientras exploramos universos salidos de las mentes de sus creadores o asistimos a cursos virtuales, digitales o electrónicos de conocimientos “reales” aplicables a la vida diaria, mucho menos sentido tiene el hecho de que la gente se relacione de nuevas maneras y formas todos los días, escriba, lea y se comunique en misivas interminables, producto de evoluciones shakesperianas imposibles y exquisitas que finalmente son perfectas a su modo… vienen después las críticas incompletas, los argumentos tempranos, los ataques injustificados en contra de lo que sigue y comienza a reclamar su lugar en el espacio que por derecho le corresponde.

Estamos reinventando el mundo, una vez más, no es la última, de seguro no será la mejor versión, pero definitivamente es la que nos toca, por que ahora el individuo se replantea su situación, corrige su rumbo, re-ubica sus preferencias y continua su búsqueda donde sea que esta lo lleve, por que ahora las instituciones y las marcas deben aprender rápido y bien que el replanteamiento esta resultando casi total, por que estamos entrando en la era de lo lúdico, lo holístico, lo digital, lo portátil deja de existir para dar paso a lo virtual y la redefinición de los valores y sus consecuencias están a la orden del día, mientras esto sucede todos los días a la velocidad de un e-mail en lo que dura un clic, los mensajes tradicionales se deslizan lentamente y cuesta arriba hacia la reconquista de un público que no estará ahí cuando lleguen a la cúspide.

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