simone giove

Después de seguir leyendo los diluvios informativos con las mil y un razones de como y por que nos afecta Second Life, me queda solo la opción de un ejercicio obligado que resuma los puntos malos sobre el metaverso, actualmente representado por SL, así que ahí van sin un orden específico y con todas las ganas de que nadie más le dedique tiempo al punto:

1. podrías confundir tus prioridades y de pronto tu vida externa no parecerá ni tan entretenida, ni tan interesante, comenzaras a cuestionarte que caso tiene continuar en ella en lugar de dedicarte de tiempo completo a SL.

2. la cantidad de gente que puedes conocer y el nivel de relaciones que pueden establecerse con ellos, competirá fuertemente con tus amigos de toda la vida y de pronto te sentirás alienado en una cena familiar, una reunión escolar o una boda.

3. necesitarás constantemente de la presencia de un Mouse y un teclado… a ultimas fechas también de un micrófono para comunicarte e interactuar con el ambiente y las personas que te rodean.

4. te dolerán los ojos, la espalda, las puntas de los dedos y en un descuido el corazón, SL no es para aquellos no acostumbrados a las emociones fuertes y los trabajos complicados, aquí o haces bien las cosas o mejor no le entras… recordemos la “virtualidad” es un tema indefinido para identificar todo eso que si sucede pero que no termina de materializarse físicamente.

5. invariablemente comenzarás a comparar avatares con personas, así como sus características y funciones, querrás volar, teletransportarte o mandarle cosas a tus amigos con sólo un clic, ni hablar de traer contigo siempre todo lo que necesitas, en el mundo real cargar es complicado, en secondlife siempre traes todas tus pertenencias contigo… podrías mal acostumbrarte.

6. la exposición prolongada a un ambiente tridimensional sintético, puede ocasionar que nunca más te sientas cómodo con otras interfaces de trabajo, intentaras “rotar” tu desktop, ver detrás de los folders, los archivos o acomodar debajo de la basura en tu pantalla.

7. aumentarán tus niveles de frustración cuando no logres proteger tus cosas reales como guardas las virtuales, otorgando permiso de uso sólo a aquellos en quienes confías, cerrando accesos y agregando niveles de seguridad, circulación, edición y restringiendo la movilidad de las personas que intentan molestarte o parecen sospechosas, para quien aprende a usar SL adecuadamente es claro que en muchos sentidos vivir aca es más seguro.

8. bajarle el volumen a alguien es adictivo, cuantas veces no has deseado dejar de escuchar argumentos desgastados o molestos? O simplemente poder ignorar de manera permanente y definitiva a algún ente cercano que se resiste a desaparecer de tu vida, una vez que descubres como hacer esto dentro del mundo virtual, la vida parece menos apetecible, definitivamente más injusta y en absoluto equitativa.

9. intentarás sin resultados que tu aspecto: ropa, cabello, zapatos, pueda ser corregido con un dedo, no es necesario lavar, planchar, peinarte, las cosas no se ensucian ni desgastan y sin importar que facha tengas parece imposible sentirse incomodo, adiós a las reglas de etiqueta y protocolo, el metaverso te da acceso a un nuevo sistema de igualdad y comodidad inimaginables.

10. tu reloj dejará de funcionar y gobernar tu vida, lo que en principio aunque antojable traerá una serie de desajustes a todos los aspectos rutinarios de tu existencia, los horarios no significan nada, sin importar la hora local a la que te encuentres sujeto, la vida en SL no se detiene y si sabes donde buscar (algo que todos aprendemos muy rápido) siempre es posible encontrar con quien compartir una aventura virtual, explorar otros lugares y por supuesto crear los propios, el tiempo y el espacio convergen para permitirte hacer lo que se te de la gana.

En resumen, tu segunda vida puede amenazar la integridad de la primera y el resultado podría ser devastador, recomendamos precaución en el uso y consumo del metaverso y el hardware que necesita para su disfrute, pero sobre todo, no olvides que razón te llevo ahí en primer lugar, de vez en cuando apaga tu computadora y regresa a resolver ese tema que sólo puedes enfrentar afuera.

Imagen: cortesía de Simone Giove

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