En los 80 George Michael cantaba “i want your sex” al final del siglo pasado David Cronenberg era acusado de pornográfico en el festival de Cannes con “Crash”, la delgada (quizás inexistente) línea entre erotismo y pornografía depende del observador, invariablemente nuestra vida es un juego de percepciones y poco o nunca coinciden con la realidad, en su lugar nos quedan una serie de necesidades y limitaciones que se confunden con la verdad y que surgen en forma de necesidades concretas, la carga moral histórica que nos hemos echado a cuestas no conoce límites pero nuestra resistencia tiende a menguar conforme pasan los años en la vida, las horas en la noche o los vodkas en la fiesta, abría que aceptar abiertamente que somos poco más que mamiferos parlantes y que nada de esta “cruda” realidad se contrapone con lo que a ratos eleva nuestra esencia.

Las versiones digitales, más mentales y menos físicas tienden a ser también más conflictivas y drámaticas, justo por que sólo son las letras la evidencia y por que apenas mediante bien poco, conseguimos versiones recargadas de la realidad, expectativas imposibles creadas en nuestros interiores, así, victimas de nuestras propias expectativas vamos por la vida intentando diferenciar esperanzas de promesas y promesas de realidades para alejar las tragedias de nuestra cotidianeidad individual, funciona? sirve? cambia? nadie sabe, más allá de la versión digital de nuestra animalidad, intentamos conseguir lo que necesitamos y el termino de virtualidad se re-define tantas veces como usuarios los experimentan, el sexo y el amor se confunden con la necesidad de compañía, de comprensión, de conexión y se mezclan en amalgamas imposibles que son solo sostenibles en nuestras psiques y para beneficio de nuestro ego… o podría equivocarme y en ese caso ocurre todo lo contrario :)

El asunto es y sigue siendo, uno sólo, que nos hace falta y que estamos dispuestos a hacer para conseguirlo, que sucede y que no fuera de nuestras percepciones… temas complicados para madrugadas largas, eternas búsquedas de sentido existencial, reducidas (o amplificadas) a sensaciones concretas que podrían o no, estar relacionadas con la tecnología… y entonces: suceden las cosas si no nos afectan? que es real? que es virtual?

Quizás George Michael solía tener razón y sólo es cuestión de simplificar, tema eterno que es necesario retomar una y otra vez.

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