La definición de “Meta” nos significa diferentes cosas a diferentes personas y nos muta conforme nos encontramos en situaciones específicas o simplemente remplazamos un objetivo con otro: la meta, el sentido, el objetivo, la carrera, el deseo, la ilusión… la zanahoria! No tenemos una sola y de pronto parece que nunca las alcanzamos; regresando a la raíz de la palabra, su significado diversifica y trasciende, eleva, crece… multiplica. En el Metaverso, nuestra identidad experimenta y sufre de todas las carencias de que adolece el concepto que tengamos de nosotros mismos, pero conforme damos más clicks aprendemos también que nuestra personalidad aprende de si misma y los demás nos detectan (invariablemente) como somos en realidad… Dame una máscara y te mostrare la verdad, decía alguien por ahí.

Estos últimos días además de navegar la red, la tele, la ciudad, algunos recuerdos y hasta una que otra conclusión, me di a la tarea de leer de nuevo, navegar letras y frases, despacio y con cuidado, unas cosas de antes y otras que había intentando dejar para después, al final los libros nos encuentran de todas formas y mientras me invade Cortazar y sus propuestas sigo repasando mi segunda vida mentalmente mientras leo en la primera: “las grandes decisiones las he tomado siempre como máscaras de fuga” dice Cortazar (dice tantas cosas) me rehúso aún a admitir que la virtualidad se contrapone a la realidad, que la personalidad se distorsiona en un Chat, que las redes sociales son sólo un fenómeno o signo de los tiempos, SI, cada vez dependemos mas de la tecnología; SI, alguien podría confundir eso con aislamiento emocional; SI, las adicciones existen y todos estamos propensos a alguna de ellas, (particularmente pienso que las adicciones se controlan al fomentar varias para mantener balance); SI, todo lo que utilizamos mal produce consecuencias nefastas.

El debate continua y me lo traigo de regreso a este espacio por que se vuelve tema constante de sobre mesa y punto crítico de análisis, entre tendencias que intentan ser expresadas en cifras y estadísticas que pretenden explicar nuestros comportamientos y entender nuestras necesidades, aunque todos sabemos que la vida, aunque sea sintética, no es binaria, los números hacen milagros, pero la base son los humanos que los producen y los interpretan.

Experimentando dentro la razón de nuestras conexiones recurrentes a Second Life, es necesario comparar realidades, afuera miles de millones de personas poblan las calles, acá sólo nueve, si te concentras en las comunidades con las que compartes intereses de pronto la ilusión de poder conocer a todos los que te importan se siente realidad, conforme ha crecido la comunidad dentro de SL, muchos de los primeros habitantes han sentido la necesidad de emigrar a lugares menos poblados, nos gusta tener espacio para volar y tiempo para explorar, piensas y respiras en solitario, pero invariablemente regresas a la comunidad a esos primeros elementos que te recibieron cuando naciste dentro de SL y a esos nuevos a los que en su momento les ayudaste tu, repetimos ciclos tribales, fragmentos de historia ya registrados en el pasado de la humanidad, somos los mismos de siempre, esta humanidad individualista y colectiva, este grupo de contradicciones que nos significamos a nosotros mismos e intentamos compartir con otros para que levanten la mano los que nos entiendan y sino sucede me pueda quejar a gusto a solas en un rincón.

“Second Life es una interfaz del alma”, me escribía una amiga, y SI, es eso y mucho más, es todo lo que cada quien quiera que sea, por que como la primera, esta vida depende de nosotros y nos deja claro una y otra vez quienes somos, que tenemos y que necesitamos, como la primera se adapta a nosotros hasta cierto punto para luego pedirnos de regreso que entendamos nuestra parte y la “juguemos” con los demás, que consigue cada quien y a donde va cada uno, depende siempre de quien da los primeros pasos, los últimos clicks, de quien reconoce lo que busca y lo agradece al encontrarlo.

Eliminando hardware, software, terminología y evolución, second life tiene muy poco de extraño y nos regresa a la parte primarias de nuestra personalidad, este ego interno y básico que necesita expresarse y pertenecer, pedir y darse un poco.

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