Googol: es una cantidad, un 1 seguido de 100 ceros… Google: es un concepto, un 1 seguido de miles de millones de otros números y muchos, muchos datos.

El primero es un termino acuñado en la década de los 30 por Milton Sirotta y popularizado por Edward Kasner, matemático y tio de Milton, constituye uno de los mejores ejemplos de neologismos aplicados, de poesía científica del siglo XX, que inspiraría al segundo, este ha servido de pretexto para ver nacer otras cuestiones, otros neologismos y otros entornos, antes de el (exclusiones incluidas) IBM, Bel Labs, Microsoft, Arcanet, Internet, Netscape, JPG, Yahoo, ICQ, MP3, Lucent, Amazon, MSN, EA, PSX, Web, Google, iPod, Web 2.0, WoW, Linden Lab, Second Life, iPhone, Lively… la lista no termina y aunque en casi todos los casos se trata de marcas registradas también nos significan ya piedras angulares en la historia y la cultura de nuestra generación, por que desde el micro chip ya nada pudo ser igual, y es que tantas revoluciones nos han sucedido que de pronto es fácil ignorarlas.

Aunque los ambientes tridimensionales sintéticos no son nuevos, las nuevas tecnologías nos permiten hacer otro uso de ellos, la evolución del Internet conocido en interfases inmersivas más y más parecidas a la realidad son lo de hoy y serán lo de mañana, el éxito en medios de Second Life provoco que el siempre innovador Google no haya podido ignorar estas tendencias y presenta ahora una versión másiva para introducirnos de lleno al web 3D: Lively.

Google tiene toda la capacidad de reforzar estos ambientes en una de las principales tendencias tecnológicas y aunque el alcance actual de Lively no es tan profundo como Second Life, sirve de inicio para conocer y subsistir en estos entornos. A estas alturas todos podemos y debemos tener ya un avatar, con nombres reales y/o alternos que cuenten con sus propias cuentas de correo, páginas, blogs personales y demás espacios virtuales.

A cinco años del nacimiento oficial de la web tridimensional (vía Second Life), la incursión de Google significa la validación definitiva de esta nuevo tipo de interfaces, faltan aún las traducciones de nuestros software favorito, falta migrar aplicaciones de soporte y de negocio, falta que podamos traducir servicios reales que podrían transformar las líneas de espera infinitas a una versión portátil digital de procesos simulados con resultados reales y filas inexistentes, falta también admitir que ya todo es diferente y debemos actuar en consecuencia.

El universo, el multiverso, el metaverso, ambientes y dominios moleculares y mágicos donde podemos habitar y ejercer la obicuidad y como auténticos semi-dioses empixelados dotar a nuestros avatares de cuanto somos y sabemos para que sean, hagan y trasciendan más que nosotros mismos; hace mucho que fuimos desplazados del centro de nuestro universo, pero mientras admitimos que la tierra gira alrededor del sol y que este no se encuentra ni remotamente al centro de nada, también hemos descubierto otras tantas dimensiones que por ahora, parecen girar alrededor nuestro y desde donde podemos extender nuestros dominios personales.

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