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Las oportunidades de organizar mejor la agenda por la falta de exposición al parque vehicular citadino no es todo lo que Second Life puede aportar a la vida. Además de reducir el tiempo y las distancias que nos separan como personas, nos expone directamente a las situaciones individuales y colectivas que enfrenta cada quien. Conforme nuestras sociedades digitales han madurado y el grado de integración entre naciones diluye más y más el concepto de frontera, la situación invita y obliga a formar nuevas “naciones”, recientemente nuestro proyecto hispandica.com busca conjugar los elementos culturales de los países de habla hispana con la tecnología metaversica disponible.

Sobre este tema, septiembre ha resultado particularmente emblemático y con tantos latinoamericanos celebrando fiestas patrias en el mismo mes, enfatizamos nuestros puntos comunes en los foros y espacios que la tecnología nos brinda que nos acerca como sociedad y nos redefine como planeta.

Pronto la legalidad y la política tendrán que afrontar nuevas situaciones ocasionadas por los ciudadanos mundiales que ya habitan la Tierra y que poco a poco forjan el futuro de lo que vendrá. Por ejemplo, nuestra marcha por la paz al grito de “ya basta” encontró eco entre la población latina de SL, que desafortunadamente se identifica con el tema de la inseguridad social. Con los recientes eventos en Morelia, las continuas caídas de la bolsa mundial y la imparable carrera tecnológica nuestra realidad inmediata pide a gritos ser actualizada, redefinida, completada, de tal suerte que nuestros avatares podrían necesitar fusionarse con nosotros y transformar nuestros conceptos, porque de pronto en los ambientes simulados el espíritu humano encuentra mejores lugares de reposo, pues de repente, en medio de una sesión de chat, el contenido y la intención trasciende y merece ser rescatada.

Más allá de nuestra situación inmediata y nuestra innegable necesidad de estabilidad social y de identidad individual (así como nacional) está nuestro continuo deseo de búsqueda y seguridad, nuestra necesidad de felicidad y satisfacción.

Todo cuanto sucede en el ámbito tecnológico encuentra su razón de ser en la necesidad humana de bienestar y es justo este elemento el que pierde terreno todos los días en el “mundo real” mientras que su contraparte digital parece rescatarlo por momentos, quizá porque podemos escoger mejor a nuestros amigos, quizá porque los filtros tecno-culturales seleccionan personalidades afines, quizá porque simplemente lo queremos ver así, el hecho es que conforme el ambiente real es cada vez más hostil, los entornos y las comunidades digitales ofrecen verdaderos espacios de intercambio y relajación, donde nuestra relación con los demás puede ser controlada y estos pequeños éxitos nos infunden confianza para afrontar la realidad externa diaria.

Nada es perfecto y de ello sólo podemos “culpar” a la naturaleza humana. Como sea, vamos aprendiendo a compartir y controlar, a construir y legar, a trascender y mejorar.

La revolución política que le dio origen a tantas naciones de nuestro continente en los últimos siglos es el mismo combustible que ahora nos obliga a unirnos en una sola voz, a encontrar vectores que definan nuestra humanidad que conjuguen nuestra nacionalidad y para ello la tecnología es un catalizador tan válido como cualquier otro, las redes sociales un aditamento potente y los mundos sintéticos un ambiente propicio. Decimos en la avenida Reforma (dentro de SL) que el futuro nos alcanzó y con Hispandica de bandera, uniendo esfuerzos, confiamos en que nuestro sentir contagie fuera y mucho más allá del monitor.

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